domingo 14 de junio de 2009

crónica de un conciertaco


Y diez años después de su primer (y casi único) concierto, regresó Incontinencia Materna sobre un escenario. Lo hizo además en el mismo lugar en el que comenzó su andadura una década atrás, el instituto Pedro Ibarra Ruiz de Elche (donde la mayoría de sus miembros se conoció), que celebraba este pasado 5 de junio la fiesta de su 30º aniversario.
Hasta aquí lo bonito y poético, porque la realidad fue, aunque divertida, algo más pedestre. De entrada, porque el único representante de Incontinencia Materna fui yo mismo: Fran, el cantante, estaba en Madrid; el maestro Yavi (el mejor guitarrista del medio Levante español) estaba ensayando en Crevillente con su orquesta de verano; el bajista Inoto está trabajando en Francia y Manolo y Rafa no accedieron a prestar sus derechos de imagen para tan magno evento. Quedaba, por tanto, únicamente yo, el guitarrista malo que no sabe cantar, para mantener (o hundir definitivamente) el prestigio del grupo. Y encima, con mi Telecaster en Salamanca...

La cosa, el concierto propiamente dicho, no fue fácil, a pesar de la ilusión de los organizadores: el escenario era inexistente, el público no era especialmente masivo (unas 50-60 personas) y para colmo, un apagón en todo el barrio de más de una hora me hizo pensar en la conveniencia de huir por patas con mi buena imagen intacta. Pero no, no hubo suerte (tampoco para el público): la luz regresó (es un decir, porque en el escenario no se veía absolutamente nada) y llegó mi turno.

El plan, ya arriba, era sencillo: un par de canciones y dar paso al siguiente grupo (La sonrisa del caimán, uno de los mejores grupos que he escuchado últimamente). Me coloqué la eléctrica de caja hueca que me había prestado Yavi, la adorné con trémolo y overdrive (efecto que no gustó a casi nadie) y me lancé al (primer) tema, Cohete rasante, una canción que repite constantemente Estoy solo, nadie me cubre (nada que ver con el amor, sino con el fútbol) y con un aire indie.
Mi voz no estuvo afinada, me alejaba del micro cuando veía que no llegaba y el trémolo retumbaba en un espacio tan pequeño, pero el público no había huido y tampoco se habían registrado intentos de suicidio. Paso al segundo tema, un clásico entre los clásicos: Tarzán de los monos. La letra es tan tonta y la situación (todo completamente oscuro, yo solo en el escenario, apenas unas personas viéndome) tan cómica, que me siento como uno de esos frikis que se presentan a los cástings de programas tipo Operación Triunfo. Pero lo importante, lo que contaba a fin de cuentas era esa sensación de estar disfrutando haciendo el burro.
Después de la segunda canción, di paso a lo mejor de mi actuación: mi despedida, presentando a esos monstruos (y grandes personas) llamados La sonrisa del caimán. A los pobres no les pudo ir peor la cosa: había espantado al poco público que quedaba, seguían los problemas de la oscuridad y a la segunda canción, un nuevo y definitivo apagón firmó el final de su actuación.

La mejor recompensa llegó al final: un hombre que había estado escuchándome se acercó a mí y me dijo que mi actuación le había gustado mucho, que sonaba muy parecido a Los Planetas. Y yo, con total sinceridad, le contesté: hay gente pa tó. Definitivamente, no sé cuidar de mis fans...

PD: No me odien, pero aquí están los vídeos del concierto. No se ve nada, pero se escucha demasiado... (1 y 2). Repito: no me odien.
PD2: Hasta salimos en la prensa local.

viernes 12 de junio de 2009

un partido inesperado


Lo más (o lo único) interesante de la vida es encontrar las sorpresas que te da, el tropezarte con lo más importante e intenso en el lugar más insospechado. Pasa con todo (como aquel elixir de confianza que hacía maravillosos los horribles platos de Bender), pasa con el fútbol. No es difícil, por ejemplo, saber de antemano que una final de Champions o un Brasil-España será un partidazo, que si no es bello, al menos será emocionante. Lo complicado y a la vez bonito es encontrar inesperadamente esas emociones en un partido banal y en apariencia tan insulso como una eliminatoria de ascenso a Tercera división.
Y prometo que el Ilicitano-Buñol del pasado 6 de junio ha sido el partido más emocionante, vivo e intenso que he visto en muchos años. Reconozco que fui por casualidad, convenciendo a mi padre con malas artes (y fastidiando su siesta) y llegando en el descanso del encuentro. Sin embargo, nos encontramos con malas noticias nada más llegar a un Martínez Valero con una asistencia más que digna: el filial del Elche (que en la ida había empatado 2-2) iba perdiendo 0-2.
La cara de resignación debió ser grande, pero no contábamos con que el Ilicitano decidió salir a por una remontada imposible. Llegó el primero rápidamente: había esperanzas. Llegó el segundo poco después: la remontada imposible parecía cerca y Capón, el entrenador del equipo por poco no sale a jugar. Llega el tercero y las pocas personas que estábamos parecíamos celebrar un Mundial. Todo así de rápido, todo así de loco.
Claro que lo que hace tan adictivo al fútbol es que en 90 minutos te hace recorrer la mayoría de las emociones humanas posibles. Y si nos había tocado vivir la euforia y la incredulidad, a falta de cinco minutos para el final llegaba la decepción y el bajón: tercer gol del Buñol que decantaba la eliminatoria para los valencianos. Uno rumiaba en su cabeza disculpas del tipo han hecho lo que han podido, al final tampoco es tan importante, cuando ocurre el milagro: cuarto gol del Ilicitano cuando apenas quedaba tiempo, al que le sigue un quinto y último. De nuevo euforia, de nuevo incredulidad y sacar de adentro toda la rabia y la envidia que se cocían cuando veías tan felices a los aficionados rivales.
5-3. Partido inolvidable. No lo busquéis ni en el Marca ni en Rojadirecta, es sólo un encuentro de Regional Preferente. Pero condensó en 45 minutos la pura magia de la vida: nunca sabes en qué oscuro rincón puedes encontrar la alegría, nunca puedes imaginar que once chavales te recuperen la ilusión por vivir.

PD: El Ilicitano se enfrenta este sábado en la última eliminatoria de ascenso a Tercera ante el Alberic, de Valencia.

lunes 1 de junio de 2009

un ruso en rosa


En un Giro plagado de guiños al pasado (como no podía ser de otra forma, siendo el Giro del centenario) tenía que ganar alguien como Denis Menchov (Rabobank), el ruso que, por nacionalidad, recoge el testigo del inefable Eugeni Berzin y de Pavel Tonkov y que, por estilo, filosofía y residencia es el heredero (salvando las distancias) de Miguel Induráin, campeón en 1992 y 1993. Porque, al igual que el navarro, Menchov logró la ventaja decisiva en la crono (o "doble cronoescalada enlazada") de Cinque Terre, para después administrarla eficiente y pacientemente durante la montaña de la segunda parte de la carrera.
El ruso se convirtió en la sombra de su principal rival, Danilo di Luca, el abruzense que, por su agresiva forma de correr, fue el gran animador del Giro y el héroe local. Siempre a la rueda del ciclista de la Lpr, que debió consolarse con la maglia ciclamino de los puntos y que siempre anduvo en realidad con una desventaja de unos pocos segundos, Menchov fue mucho más permisivo en cuanto a que el resto del pelotón luchara por el tercer puesto y por las etapas. Una lucha en la que estuvo inmerso el español Carlos Sastre, que consiguió una bella etapa en el Vesubio, pero que nunca (salvo tras la etapa de Monte Petrano) estuvo cerca de ser una amenaza en la general (y menos tras su desfallecimiento en Blockhaus), acabando, de hecho, en un cuarto puesto tras Franco Pellizotti.
Ganó, pues, el rusonavarro Menchov, que recupera la tradición de campeones calculadores y parcos. Hasta cierto punto, claro: tras su último paso por meta, en la minicrono que terminó justo al lado del Coliseo, expulsó en un grito de furia toda la adrenalina que supuso su pequeña excursión por el pavimento romano y que casi (si hubiera sido algo más grave) le costó la carrera. Porque, por muy agudos que sean tus cálculos, nunca se pueden controlar los elementos.

PD: El Giro 2009 ha sido también el Giro de nuestro Pedro Horrillo, que, por suerte, vuelve hoy a Pamplona fuera de todo peligro.
PD2: Italia es Italia, para orgullo (o desgracia) de los italianos. El recorrido del Giro, espectacular para el espectador y sobre el papel, pareció chocar en ocasiones con la seguridad o la comodidad de los corredores y también se vio deslucido por cambios de última hora. El caso extremo del circuito urbano de Milán, los recortes en las etapas de Pinerolo y Blockhaus demuestran que ciertas cosas nunca cambian en Italia.

lunes 25 de mayo de 2009

chimo +10


El vídeo fue más famoso que Julien Faubert. En el anuncio Adidas José +10, que tuvo su momento de gloria durante el Mundial 2006, aparecían dos niños españoles en medio de un campo de tierra suburbano que gracias a su imaginación lograban armar un partido con Zidane, Beckham, Platini, Beckenbauer y amigos similares.
Y si la filosofía de la campaña era crear un equipo con tus diez jugadores favoritos de la historia, yo no voy a ser menos y también presento mi once ideal: por supuesto, con carácter ultraconservador e italianizante (y seguramente entrenado por Giovanni Trapattoni).

Saldríamos con un clásico y efectivo 5-3-2, primando la seguridad defensiva y machacando a los rivales al contraataque. Buffon, el mejor portero de los que he podido ver, ocuparía la portería. La línea de 5 defensas estaría compuesta por Franco Baresi y Paolo Maldini como centrales y Franz Beckenbauer como líbero, por mí mismo como lateral derecho (el lugar donde menos molestaría) y Giacinto Facchetti en el lateral izquierdo.
El trivote (Dios bendiga al inventor de esa palabra) del mediocampo lo formarían el agónico Ringhio Gattuso, el jefe Javier Mascherano y elegante don Fernando Redondo.
Arriba, como enganche y todocampista, jugaría Alfredo Di Stéfano y como único verdadero punta, con la misión de rematar los rápidos contraataques estaría el eléctrico George Manneh Oppong Ousman Weah (claro que, si el partido se pusiera para resolverlo a balón parado siempre podríamos contar con la cabeza de Oliver Bierhoff).

Y ése es mi Chimo +10. Supongo que no marcaríamos muchos goles ni mereceríamos muchos piropos por nuestro juego fresco y atractivo, pero estoy seguro de que no recibiríamos ni un solo tanto (salvo por el coladero del lateral derecho, claro).

domingo 17 de mayo de 2009

¡aúpa, pedro!


La bicicleta puede llegar a convertirse en la mejor amiga del hombre. Bicicleta es libertad, repite constantemente cualquier ciclista, aficionado o profesional, cuando le preguntan por qué y cómo empezó su pasión por la bici. La bicicleta te lleva a lugares insospechados, te premia tu agonía con la conquista de un puerto, te desliza por bajadas entre montañas.
Toda esa felicidad tiene, sin embargo, un reverso oscuro y peligroso. Detrás de cada carretera hay un conductor imprudente, detrás de cada bajada hay una frenada a destiempo que puede llegar a ser mortal. Ayer le tocó a mi amigo Pedro Horrillo (corazón fuerte y grande, le describía Carlos Arribas) conocer ese lado trágico. Durante la octava etapa del Giro, en el descenso del Culmine di San Pietro, un puerto de los Alpes, Pedro trazó mal una difícil curva y cayó hacia un barranco de 80 metros. La enorme dificultad de su rescate, sus múltiples fracturas (fémur, costillas, vértebras,...) y el coma al que se le indujo hablan de la gravedad de lo sucedido (si bien, por suerte, parece que su vida está a salvo y ya hoy ha salido del coma).
No creo que Pedro llegue a ver esto. Pero sólo espero volver a verle feliz rodando camino a Roubaix, volver a leer sus aventuras desde su sillín y salir a rodar una mañana convencidos de que la bicicleta es ante todo libertad.
¡Aúpa, Pedro!

domingo 10 de mayo de 2009

un giro 2009 entre la tradición y el cambio


No todos los sueños llegan a cumplir cien años. Quizás por eso este Giro del centenario (esa locura en la que su primer ganador, Ganna, sólo atinó a declarar tras su victoria: me duele tanto el culo) es tan especial. Especial como también lo es el fútbol inglés, en el sentido de conjugar tradición e innovación sin que nada chirríe.
Así, el Giro 2009 está lleno de guiños al pasado. Las ocho ciudades sede de la primera edición (Milán, Bolonia, Chieti, Florencia, Roma, Turín, Nápoles) están de nuevo presentes (obviamente, no en el mismo orden, para evitar etapas de casi 400 kilómetros). Se intentó también recrear la mítica etapa entre Cuneo y Pinerolo en la que Fausto Coppi realizó una escapada en solitario con cinco puertos por delante y sentenció el Giro del 49 (la etapa actual, sin embargo, ha debido ser desviada por problemas técnicos para no abandonar suelo italiano). Y tampoco es inocente la llegada a Trieste (la ciudad símbolo del irredentismo italiano) en la primera etapa de línea.
Todos esos homenajes a la tradición se conjugan con elementos bastante novedosos, empezando por una primera etapa con la forma de CRE en el Lido de Venecia. Pero quizás lo más rompedor es la propia dirección del recorrido: acabando en Roma (cuando lo normal siempre ha sido finalizar en Milán), la carrera recorre durante la primera semana los Dolomitas y los Alpes (tradicionales jueces finales), dejando para los momentos decisivos la subida al Blockhaus (cima Coppi con una bella historia detrás) y el mítico Vesubio (una subida no excesivamente dura, pero a la que se llega con las fuerzas justas).
El Giro 2009 tampoco viene escaso de kilómetros contra el reloj. Además de la etapa veneciana (de 20 kilómetros), el 21 de mayo (pasados ya los Alpes) se disputa una larguísima (al menos, para los parámetros Giro o Vuelta) crono de 61 kilómetros. Y la etapa final, dos días después del Vesubio, tiene la forma de una pequeña contrarreloj de 15 kilómetros por Roma.

Favoritos tampoco faltan, aunque se trate más de aspirantes a mundo viejuno que de jóvenes promesas. No estará Contador, el último ganador, pero sí sus compañeros de Astaná Armstrong (con toda la atracción mediática que conlleva) y Leipheimer (Astaná). También estarán Sastre Cervélo) y Menchov (Rabobank) y un montón de italianos: el reinsertado Basso (Liquigas), Di Luca (Lpr) o aquella promesa llamada Cunego (Lampre). En los sprints habrá un gran duelo entre Cavendish (Columbia) y Petacchi (Lpr), pero seguro que al acecho estarán también Pozzato, McEwen y -hay que soñar- Pedro Horrillo.

PD1: Un mejor análisis del recorrido se encuentra aquí.
PD2: Apuesto por victoria final de Leipheimer (aunque tampoco me caiga muy simpático) y por Cavendish como rey de le volate.
PD3: En este año tan especial, la maglia rosa ha sido diseñada por Dolce & Gabbana. Dejo caer que sería un regalazo para mi cumpleaños...

sábado 9 de mayo de 2009

dos cositas sobre las elecciones en ecuador


Para un tipo que haya pasado de la actualidad de Ecuador en los últimos dos años (o, dicho de otro modo, insertándolas en la larga duración), las elecciones generales (según lo dispuesto por la nueva Constitución había que votar casi para todo: presidente, Asamblea Nacional, prefectos y alcaldes) del pasado 26 de abril deben de haber sorprendido al menos en dos aspectos.

En primer lugar, porque un presidente, Rafael Correa, del partido PAIS, ha conseguido acabar su mandato de forma tranquila (modificación constitucional mediante, todo sea dicho) y ser reelegido (algo que no autorizaba el anterior texto). Parece algo sencillo y hasta natural, pero no lo es en absoluto: en la última década el puesto de presidente de Ecuador ha sido, junto con el de mediocentro del Real Madrid, uno de los cargos más volátiles del mundo. Abdalá Bucaram fue destituido por el Congreso argumentando incapacidad mental, Jamil Mahuad fue depuesto en un confuso episodio encabezado por el movimiento indígena y los militares, mientras que Lucio Gutiérrez tuvo que abandonar la presidencia y el país en medio de la llamada rebelión de los forajidos. Que Correa conserve tras dos años de gobierno su capital político y electoral y haya podido lograr una cómoda victoria (con casi un 52% no ha necesitado de una segunda vuelta) es, observada con una perspectiva de largo plazo, una novedad en el devenir político ecuatoriano. Qua haya obtenido una amplia mayoría en la Asamblea con un partido de reciente creación supone también un acontecimiento en el que el tiempo mostrará si se subrayan sus aspectos positivos o negativos.

Sorprende también la segunda posición alcanzada por Lucio Gutiérrez, que obtuvo un 28,8% de los votos. Un resultado alejado de la mayoría absoluta de Correa, pero nada despreciable para el ex militar que participó en el ¿golpe?, que se adjetivó de dictócrata, que abandonó la presidencia en medio de fuertes protestas sociales y que todavía tiene cuentas pendientes con la justicia.

Por lo demás, es cierto, pocas sorpresas: partidos históricos o recientemente fuertes como ID, PRE o Pachakutik no han sido precisamente protagonistas, Nebot conserva con facilidad la alcaldía en Guayaquil (el motor económico del país) y, como en Argentina, no hay indicios de que se pueda reunir una oposición unida y coherente frente al presidente.
Esperemos que el espíritu de paz del cuy ilumine a este último en su nueva andadura.

el blog de chimoeneas ©Template Blogger Green by Dicas Blogger.

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